Matrescencia: ¿por qué la transformación del cerebro materno no tiene nombre?

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Matrescencia: la palabra que falta para describir la revolución invisible de la maternidad

Convertirse en madre transforma profundamente a una mujer, mucho más allá de lo que las palabras pueden expresar. Sin embargo, esta metamorfosis biológica, psicológica y social no tiene un nombre oficial en el idioma francés. ¿Por qué un fenómeno tan universal e intenso sigue siendo invisible? Una campaña internacional lucha para que el término « matrescencia » ingrese en los diccionarios, para finalmente reconocer esta transición tan importante.

En este artículo, exploramos:
 Qué es la matrescencia y por qué merece ser nombrada
 Las pruebas científicas de esta transformación cerebral
 Por qué su ausencia en el lenguaje refleja un problema social
 Cómo apoyar esta iniciativa para acompañar mejor a las madres


¿Qué es la matrescencia? Una revolución sin nombre

Imagina una transformación tan profunda que modifica tu cerebro, tus emociones y tu lugar en el mundo… sin que nadie pueda nombrarla. Eso es lo que viven millones de mujeres al convertirse en madres.

El término « matrescencia » (del inglés matrescence, a su vez inspirado en el latín mater, « madre ») fue acuñado en 1973 por la antropóloga Dana Raphael. Designa el conjunto de cambios fisiológicos, psicológicos y sociales que atraviesa una mujer durante el embarazo, el parto y el posparto.

Sin embargo, 50 años después, esta palabra no aparece en ningún diccionario importante (ni Larousse, ni Oxford, ni Merriam-Webster). Una aberración cuando sabemos que términos como « IDGAF » (I Don’t Give A F***, « me importa un bledo ») están oficialmente registrados.

« Si no podemos nombrar algo, ¿cómo podemos apoyarlo? ¿Cómo prepararnos para ello? Se trata de sentirse visto y comprendido. »
— Michelle Battersby, presidenta de Peanut (aplicación dedicada a madres)

Una petición para reconocer la matrescencia

En 2024, la aplicación Peanut (red social para mujeres) y la marca Tommee Tippee lanzaron una campaña impactante:  una página completa en el New York Times con este mensaje contundente:
« IDGAF está en el diccionario. Matrescence no. Es hora de prestar atención a las madres. »

Un código QR redirige a una petición en Change.org que pide a los diccionarios y a los gigantes tecnológicos (Google, Apple) que integren el término. ¿La definición propuesta?

  1. « Proceso físico, psicológico, emocional y social que consiste en convertirse en madre. »
  2. « La reorganización neurológica más profunda del cerebro humano adulto observada hasta la fecha. »

👉 Firma la petición para añadir « matrescence » al diccionario


La ciencia detrás de la matrescencia: cuando el cerebro de una madre se reinventa

La matrescencia no es un simple « período difícil » ni un « baby blues ». Es una transformación cerebral comparable a la adolescencia, como demuestran las neurociencias.

1. El cerebro se reestructura durante y después del embarazo

Un estudio publicado en Nature Neuroscience (2016) revela que:

- La materia gris disminuye en ciertas áreas (especialmente las relacionadas con la teoría de la mente, que permite comprender las emociones de los demás).

- Estos cambios duran al menos dos años y mejoran la capacidad para interpretar las necesidades del bebé.

- El circuito de la recompensa se modifica, reforzando el apego maternal.

« Mi cerebro era literalmente un cerebro nuevo. »
— Lucy Jones, autora de Matrescence: On Pregnancy, Childbirth, and Motherhood (2024)

2. Una metamorfosis tan intensa como la pubertad

Los investigadores comparan la matrescencia con la adolescencia :

- Tormenta hormonal (estrógenos, progesterona, oxitocina…).

- Nueva identidad social (paso de « mujer » a « madre »).

- Mayor vulnerabilidad frente al estrés y a los trastornos ansioso-depresivos.

Sin embargo, a diferencia de la pubertad, la matrescencia sigue siendo un tabú. ¿Por qué?


¿Por qué este silencio en torno a la matrescencia? Un problema social

La ausencia de una palabra para designar esta transición dice mucho sobre el lugar de las madres en nuestra sociedad.

1. La maternidad, un trabajo invisible y desvalorizado

Lucy Jones, autora de Matrescence, señala el capitalismo industrial :
« Es conveniente mantener el trabajo materno oculto y subvalorado, por razones económicas. Una madre agotada o aislada es menos propensa a reclamar derechos.»

De hecho:

- El 66 % de las madres estadounidenses declaran haber sufrido problemas de salud mental posparto (fuente).

- El 56 % de ellas considera haber recibido poco o ningún apoyo.

- El 67 % de las madres nunca ha oído hablar de la matrescencia (encuesta Peanut, 2025).

2. El aislamiento materno, una crisis de salud pública

La OMS ha alertado sobre el aislamiento de las madres jóvenes, un factor principal de la depresión posparto. Sin palabras para describir su experiencia, muchas se sienten:

- Culpables (« Debería ser feliz »).

- Incomprendidas (« Es normal, pasará »).

- Patologizadas (« Tienes depresión, toma antidepresivos »).

« Sin un término para designar la matrescencia, se medicaliza una experiencia normal y se ignoran las condiciones sociales que hacen que la maternidad sea tan difícil. »
— Lucy Jones


¿Cómo actuar? Reconocer la matrescencia para acompañar mejor a las madres

El primer paso es nombrar este fenómeno. Aquí te explicamos cómo contribuir:

1. Apoyar la petición para oficializar el término

👉 Firmar la petición en Change.org

2. Hablar de matrescencia con quienes te rodean

- Compartir este artículo con madres (futuras).

- Usar la palabra en las conversaciones, en las redes sociales (#Matrescence).

- Recomendar recursos :

Matrescence: On Pregnancy, Childbirth, and Motherhood  Lucy Jones (enlace)

La cuenta de Instagram @matrescence (en inglés)

3. Exigir un mejor acompañamiento

- Exigir consultas postparto sistemáticas (como en Suecia, donde las madres reciben seguimiento psicológico gratuito).

- Apoyar a asociaciones como Maman Blues (Francia) o Postpartum Support International (internacional).


Conclusión: La matrescencia, una palabra para romper el aislamiento

Ser madre es renacer. Sin embargo, esta metamorfosis sigue siendo sin nombre, sin reconocimiento, sin apoyo suficiente.

Al integrar « matrescencia » en nuestro lenguaje, nosotros:
 Validemos la experiencia de millones de mujeres.
 Fomentemos la investigación sobre la salud mental materna.
 Luchemos contra el aislamiento haciendo visible esta transición.

¿Y tú, habías oído hablar de la matrescencia? ¡Comparte tu experiencia en los comentarios!


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